Yo a duras penas
soy capaz de consolar
a mis ojos porque no los miras,
a mis manos sin las tuyas.
Y parece imposible
decirle a todos los colores de mi falda
que no serán pintados
por tus pinceles de palabras y
recuerdo.
A mis (escasos) besos en la mejilla
les regalo vacaciones,
y de besarte el alma con sonrisas
es mejor no hablar.
A mi reflejo antes de verte
le quito las preocupaciones
de cómo me veo,
ya no nos miramos.
“Eres la única persona
que llena huequitos de mí.
Me llenas de palabras,
de cariño,
me llenas de literatura y música,
de ritmo.”
Y tras aquello,
es difícil convencer a mi tiempo
de estar inalienablemente vacío.
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