Parece mentira,
años juntas y creo que apenas nos conocemos.
Tiene unos ojos preciosos,
en los que estas letras están vertiéndose,
por casualidad, casi que por error.
Yo sé que no se espera ver aquí su presencia,
de hecho,
ahora mismo no sabe qué pensar.
Continúa leyendo.
Inés,
tiene manchas de sol en la piel,
tiene una sonrisa tan blanca
que podría cegaros con mirarla un poco más.
Inés,
disculpa,
yo no sé qué escribirte.
Me encantaría regalarte algo que te hiciese
perder la cuenta de las veces que has llorado
por amor o otras perdidas de autoestima a largo plazo.
Pero no puedo,
ya sabes,
funciono así.
A cambio,
te regalo cada verso que tus ojos escojan,
haciéndole por un instante único,
porque hoy son lo único que tengo.
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