Quiero refugiarme de mí,
quiero salir de aquí.
Ya no me sostengo,
caigo por piezas,
me desvanezco en mi mente.
Los recuerdos me retuercen en cama,
la lluvia perfora mi pensamiento
con cada gota
que no es una lágrima de alegría.
No sabes lo vacío que está el mundo
ahora
que nada me llena de felicidad,
fe y calor.
Nunca pensé que un lunes
de octubre
pudiese ser una armonía tan bonita,
pero tampoco sabía
lo bien que algunas miradas
sientan a la sonoridad de las palabras.
Por eso quiero huir,
porque febrero me destroza,
me anula.
Y ya sé que nadie vendrá
a mi ventana esta noche,
como una vez soñé que haría.
Pero la lluvia me está perforando,
y bueno,
la sonoridad es totalmente hueca
cuando su voz no me dedica
palabras armónicas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario