El tiempo se estira,
rodea mi cuello,
gris y constante...
Caricias de la rutina.
El oxígeno trata,
sin éxito,
darme tanto aliento
como una palabra tuya.
"Y entonces el dolor, gime de placer."
Las aceras se aproximan
a lo que podría ser el paraíso,
cuando en ellas depositas
el recuerdo de un instante.
Y ese recuerdo acude,
cuando hace frío
a las avenidas de mi mente...
Y es lo más parecido a perderse
que he experimentado en mi propia cama.
La vida quiere enamorarme,
pero le faltan tus maneras.
"Y entonces el dolor, gime de placer."
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