viernes, 25 de enero de 2013

"Y voy a divorciar a todas las mujeres tristes que hay en mi ciudad."

Estoy cambiando de una manera impresionante, lo noto. Ahora tengo una mínima idea de lo que quiero hacer, no sé quién seré, pero sí que sé quién quiero ser. La verdad es que jamás he sido una persona impresionante, yo no enamoro, las personas con las que me he encontrado a lo largo de este tiempo me han ayudado a descubrir que no todos valemos para todos. Ya está, es algo tremendamente simple, pero que a veces me cuesta asumir, por falta de fuerza supongo.
Tengo una gran voluntad para cierto tipo de cosas, como cortar un amanecer o callarme si hace falta, pero a la hora de no caer... Siempre fallo. Quizás sea una de las cosas que menos me gustan de mí. Soy exremadamente sensible, es muy fácil dañarme... ¿Para qué negarlo? Y hoy, me he parado a pensar en mis motivos...Llevo una vida fácil, con los problemas que cualquiera de nosotros pueda tener a los quince años: gigantes hasta que los dices en voz alta y piensas en cómo tu madre se reiría de lo tonta que estás siendo. Por eso, me he propuesto darle menos importancia al mundo y más a la felicidad que puedo obtener de él.
Todo esto ha surgido de una simple entrada de un blog, sí, suena típico. Me ha llegado, es verdad, cuando no lo intentas te anulas. Nos anulamos como personas cuando dejamos de pensar por nosotros mismos o nos rendimos.
He tardado demasiado en darme cuenta de todo esto, es cierto. He llorado un poco más de lo necesario y seguramente haya exagerado las cosas hasta puntos inimaginables...¿Y qué?
Vivo para mí, hoy estoy segura de ello.
"Y voy a divorciar a todas las mujeres tristes que hay en mi ciudad."
Mi propia canción de autoayuda, la de hoy.

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