No quiero tener que repetirlo,
escúchame.
No vas a ser el nuevo amor de mis tardes,
ni yo el tuyo,
ni vamos a hacer que el tiempo huya de los relojes.
No seremos el pensamiento que el otro tenga al levantarse,
y no voy a decirte cosas bonitas
a no ser que sienta frío.
No voy a decirte,
por ejemplo,
que me haces feliz.
O que te voy a echar de menos.
No voy a decirte nada de eso porque las palabras atan.
Y deshacer nudos no se me da bien.
Y las cuerdas flojas tampoco.
No quiero ser funambulista,
ni saltar con red,
ni quererte.
Ni nada más que lo que puedo tener.
Las palabras atan cuando son de verdad
jueves, 5 de septiembre de 2013
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