Puedo decirte demasiadas cosas;
a cada cual, más autodestructiva.
Que te pierdas en Venecia,
que me enciendas luces en el pelo
y me apagues la noche cerrándome los ojos.
Todo se ve más claro en negro.
Que te quiero
-sólo lo digo de vez en cuando,
para no forzar los labios-
o que quiero que me quieras
-esto más a menudo-.
Que recorras los mapas que siempre pierdo,
que me he inventado la geografía tantas veces
que puedes llevarme a donde quieras.
Dudo que entiendas esto último.
Y te digo que mejor así,
que aún no quiero autrodestruírme.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
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