viernes, 27 de septiembre de 2013

Los puntos suspensivos de mis medias
son la obstentación de mis dudas.
Como un mar errante que no sabe
si quiere naufragar.



Las ganas de materializar lo que pienso,
se vuelven más difíciles de ocualtar
a medida que yo misma pierdo firmeza.
No te digo nada que pueda delatarme;
dulces sueños.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Autodestrucción

Puedo decirte demasiadas cosas;
a cada cual, más autodestructiva.

Que te pierdas en Venecia,
que me enciendas luces en el pelo
y me apagues la noche cerrándome los ojos.
Todo se ve más claro en negro.

Que te quiero
-sólo lo digo de vez en cuando,
para no forzar los labios-
o que quiero que me quieras
-esto más a menudo-.

Que recorras los mapas que siempre pierdo,
que me he inventado la geografía tantas veces
que puedes llevarme a donde quieras.
Dudo que entiendas esto último.
Y te digo que mejor así,
que aún no quiero autrodestruírme.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Las cosas por su (tu) nombre

Siempre queda un hueco entre la tinta y el corazón.
No voy a escribirte nada que pueda dolerme,
no voy a llamarte "amor",
no vas a darme la vida.

El oxígeno seguirá siéndolo cuando te vayas,
así que no presagiaré la muerte a mi piel,
nada va a hacerme suspirar.

Si algo me inspira,
le llamaré otoño
y no nostalgia.

Llamar a algo recuerdo
facilita que te olviden.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Interprétame

No quiero tener que repetirlo,
escúchame.

No vas a ser el nuevo amor de mis tardes,
ni yo el tuyo,
ni vamos a hacer que el tiempo huya de los relojes.
No seremos el pensamiento que el otro tenga al levantarse,
y no voy a decirte cosas bonitas
a no ser que sienta frío.

No voy a decirte,
por ejemplo,
que me haces feliz.
O que te voy a echar de menos.
No voy a decirte nada de eso porque las palabras atan.

Y deshacer nudos no se me da bien.
Y las cuerdas flojas tampoco.
No quiero ser funambulista,
ni saltar con red,
ni quererte.
Ni nada más que lo que puedo tener.

Las palabras atan cuando son de verdad

lunes, 2 de septiembre de 2013

-Encontrado entre las cartas que nunca se leen-

El problema no es la huida,
si no lo que desgarramos al irnos.
Detrás han quedado lluvias,
lunes,
faldas,
libretas, páginas,
cartas a nadie,
una interrogación sujeta a mis manos.

El bolígrafo susurrándome
que echa de menos las hojas de los árboles
sobre las que pensábamos escribirte.

El café diciéndome que me vaya,
que mi lugar ya no es el borde de una taza
ahora que no encuentro precipicios en tus ojos.

Mi dulzura excesiva
se resguarda en un rincón de un poemario,
doblé un margen
y tu marca sigue ahí.

Y mis ojos quejándose de lo feo que es todo
cuando los tuyos no iluminan.

Y así estoy,
tarde pero todavía.
Te quise.
Desgárrame de nuevo,
si es necesario.

-palabras que salieron de mis manos hace meses-

domingo, 1 de septiembre de 2013

Querer es aprender. Así que apréndeme.

El físico es prescindible,
pero aprende a acariciarme la dulzura.

Si me subo a mi precipicio de miedo
y pongo el orgullo (que no tengo) de por medio,
haz que salte.
No hay más maneras
para que me deje conocer.

Y si me da por crear argumentos
para quedarme de fronteras adentro,
aprende a derribarnos.

Querer es aprender.
Así que apréndeme.

Dialéctica y erótica

Los mapas de tu voz son inhóspitos y mi ansia tangible y cruda, tendiéndote los despojos de mi tacto camino descalza por el verso c...