Cosí tu recuerdo a las palabras,
por eso me duele tu voz en el subconsciente.
De tu recuerdo, hecho trizas,
brotó la incertidumbre.
De verbos que no utilicé
y versos de nadie.
A la medida de tu afecto
avancé hacía la utopía.
A pasos ciegos, sin rumbo
por impulso.
Y pensé, que fue un error
no ser de noche y luna
para encontrarte en tu ventana
cuando haga frío
(ese que antes era nuestro)
y sientas que el mundo ya no es tuyo.
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