domingo, 5 de marzo de 2017

Tengo las ruinas de tu cariño
adheridas a mi piel
en una duermevela de ausencia reticente.
Floto en el recuerdo implacable
de costas imsómnicas sensibilizando el vacío,
de la onírica cercanía de tus límites
y el umbrío silencio del deseo.

Ahora los inevitables párpados
se mecen en una atmósfera entibiada por el día
y yo continuo expectante frente al silencio de tu cuerpo
en una espera de niños retratados.

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