y sólo quedó tu paisaje.
De mi boca no manaba nada,
pero en la tuya siempre hay océanos
batiendo su oleaje en tus dientes,
creando playas en tus comisuras.
Yo quería ser poeta,
pero decidí que me faltaba talento.
Ahora me sobra poesía
y cualquier verso
me parece un plagio a lo que tú seas.
De verdad,
incluso tengo una máquina de escribir.
Y soñaba con irme a Nueva York
antes de descubrir Estocolmo,
antes de que descubriésemos
todo lo que sabemos hacer sin que nos lean.
Yo iba a ser poeta,
pero me hiciste feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario