para verme girar sobre mí misma constantemente,
cuando intento sacar mi mejor versión.
Lanzan órdenes contradictorias
que resbalan por mi columna vertebral
y me retuercen como si fuese
su marioneta más espectacular.
En efecto, las ideas me dominan;
tiran todas en direcciones opuestas.
Son esbozos de carboncillo sobre el lienzo,
acuarela azul marino en un vaso de agua;
puedes intentar agarrarlas pero
siempre son más rápidas.
Siendo burlada
por una idea fugaz,
que semeja ser la obra maestra
de mi mente;
habiéndola perdido
al intentar expresar en palabras
todo lo que esta abarcaba.
Me di cuenta de que tampoco podía expresarme a mí;
girando en círculos,
bailando en dirección contraria,
gritando hacia dentro
tan alto que incluso
estas líneas se giraban para escucharme.
Así me sentía y supe
que soy mis ideas.
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