con el verde de tus ojos como frase.
Las palabras que me asaltan
cuando creo encontrar a alguien que me sorprende
son las preferidas de mis manos.
Parece que la ciudad quisiese tenerte como su parte,
igual que tiene calles, o parques, o lluvias;
tenerte como interrogante.
Puede que yo no tenga por qué escribir esto,
pero es (soy) inevitablemente incorregible.
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