Somos un alarde de insularidad con consecuencias caóticas,
un autogobierno inestable y corrupto de nostalgias,
de fronteras afuera se respira una calma acuática
pero estamos condenados a la eterna convulsión.
No pienso moverme,
apartarme del camino de tu memoria;
y es tu selvática intropía lo que me atrapa.
Supones el abandono del eterno pasaporte,
la vertical inmensidad frente a lo horizontal.
"No me des tregua, no me perdones nunca."
miércoles, 18 de noviembre de 2015
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