La pandemia artística se propaga por mis arterias,
los versos me retuercen
hasta extraer lo peor de mí;
mis vértices se prolongan punzantes,
las palabras forman remolinos.
La efímera sensorialidad
se precipita en lo eterno.
Retorcerse hasta desgarrarse
para modelar los escombros
y alcanzar la belleza más cruel.
En eso consiste.
Estoy dispuesta a hacerme jirones,
a rasgarme con los bordes mas cortantes.
Voy a dejar que crea que puede matarme,
voy a levitar sobre la trampa.
Sólo así
podría
mantenerme a salvo.
martes, 26 de mayo de 2015
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