El horror existe y golpea de lleno. Como una bocanada de aire sucio,
como respirar plomo e inundarse los pulmones. El horror existe, y
persigue. El horror tira de tus párpados cuando quieres cerrar los
ojos y te obliga a sostener la mirada. El horror te agarra por los
hombros y grita para que le veas las entrañas. No te deja huir. El
horror te inmoviliza y te susurra que no puedes marcharte, que no
importa a dónde vayas, seguirá ahí, inmóvil, gritando,
susurrando, abriendo párpados, inundándote los pulmones cada vez
que lo recuerdes. El horror hace que no exista la neutralidad. La
neutralidad ante una injusticia es un favor al opresor. El horror
amenaza, ¿qué será de ti cuando todos permanezcan inmóviles?
Cuando grites atrapado, cuando nadie mire, cuando nadie oiga cuando
nadie quiera verle El las entrañas.
domingo, 11 de enero de 2015
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