Es preciosa (y lo será siempre).
Marta es pasado, presente, futuro, horas, tiempo, velocidad.
Es la risa estallando en mi boca y la paciencia de las nubes, que pasan más lento para que ella las vea de cerca y las acaricie con las puntas de los pies cuando baila y para el mundo. Marta es su familia, la dulzura en las palabras de su abuela.
Ella es cada una de mis historias con magia, es su melena de trigo y sus ojos de río.
Ella es parte de la vida, infinidad, una parte inamovible.
Marta es estas líneas, la mirada que las lee y sabe que siempre será imposible no querernos.

